La felicidad no es una meta, sino un estilo de vida.
El amor es sentirse ligeros y libres. Es saber que no pretendes apropiarte del corazón de otro, que no es tuyo, que no te toca por contrato. Debemos merecerlo cada día.
Cuando alguien a quien amas se te va, intentas detenerlo con las manos, y esperas poder arapar así también su corazón. Pero no es así. El corazón tiene piernas que no ves.
Ese silencio pleno, profundo. El silencio de los besos. Ese que habla de sueños y fábulas, por olvidarse de ese amor que vuelve extraordinaria a la gente común.
Yo amo el amor, la belleza del amor, la libertad del amor. Amo la idea de que nada es obligado, que el amor de los demás, su tiempo, su atención son regalos que se deben merecer y no solo pretender.
El amor más hermoso es un cálculo equivocado, una exepción que confirma la regla, aquello para lo que siempre habías utilizado la palabra "nunca".
Un libro precioso ! :)
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